Suturas y movilidad craneal

Por Thomas Rasmussen, PhD, MSc, CST-D
(Director de Investigación de Upledger Institute International)

(Traducido por Fernando Barea Pérez- Director Upledger España-Costa Rica-Panama)

Una de las principales preguntas en CST se relaciona con la controversia del movimiento del hueso craneal en relación con el cierre de la sutura o no en los humanos. Más recientemente, muchos estudios realizados en medicina forense con escáneres modernos de muy alta resolución, y el uso de la biología celular y molecular han creado grandes avances en la comprensión de las suturas.

Las suturas craneales tienen una amplia gama de funciones, que se originan en diferentes tejidos embrionarios con diversas propiedades. Las suturas son de gran importancia para nuestro crecimiento craneal y desarrollo cerebral, como el principal sitio para el crecimiento intersticial de los huesos craneales. Las suturas permiten el movimiento del cráneo para facilitar el paso por el canal del parto. Las suturas parcialmente fusionadas o fusionadas proporcionan protección para el cerebro. También se informa que las suturas son esenciales para la absorción de choques y para la redistribución de la tensión a través del cráneo. La tensión en relación con las suturas se puede identificar tanto en el proceso de desarrollo como en la vida diaria

Las suturas son complejas y de diferentes orígenes de desarrollo, por lo que provienen de diferentes tejidos, y las conclusiones extraídas de una sutura pueden no aplicarse a otras suturas del cráneo.

Se pueden identificar diferentes tipos de suturas de articulaciones en la sección transversal (ver figura 1). La sutura en crecimiento comienza como una articulación de extremo a extremo como en la figura 1A con las fibras de Sharpey (colágeno tipo 1) que crean conexiones locales entre los huesos en crecimiento en un patrón único determinado por la presión y la deformación en el sitio local, formando diferentes morfologías de las articulaciones de sutura local (figura 1). A modo de ejemplo, en la figura 1 se muestran 10 suturas sagitales diferentes de cráneos humanos. Las diferencias en la morfología de la sutura no solo se ven entre las personas, sino que también se pueden observar diferentes morfologías de sutura dentro de la sutura sagital de la misma persona. Se cree que el patrón de interdigitación y corrugación es el resultado de los patrones de presión y tensión en la sutura en desarrollo, y que cada sutura es única a nivel local.

Figura 1. Izquierda. Diferentes morfologías de articulación de sutura local formadas por la presión y la tensión. Derecha. Diez suturas sagitales diferentes de cráneos humanos.

  

Relaciones Fascia-Sutura

Las suturas en su etapa abierta se pueden ver como que consisten en dos bordes óseos en crecimiento a cada lado de la sutura con un tejido mesenquimal en el medio, subrayado por la dura madre y superlineado por el pericranio (fascia ósea) (ver figura 2 a continuación).

Figura 2. Sutura con dos bordes óseos en crecimiento a cada lado de la sutura con un tejido mesenquimal en el medio, subrayado por la dura mater y forrado por el pericranio.

La duramadre desempeña un papel en la apertura de las suturas y en el grado de cierre, y los factores producidos por la duramadre pueden comunicar que una sutura permanezca abierta o se cierre. Además de estar implicada en el proceso de las suturas, la duramadre desarrolla en general estrechas adherencias con los huesos craneales. La capa perióstica de la duramadre tiene estructuras semejantes a pelos en la superficie expuesta de la duramadre que conectan la duramadre con los huesos del cráneo. Las fibras conectivas son las fibras de Sharpey, fibras de colágeno tipo 1, que también establecen conexiones entre las suturas y anclan los dientes al hueso. La relación íntima entre la duramadre y el área de la sutura crea una unión más fuerte de la duramadre en las áreas de las suturas.

La capa externa de la sutura es otra estructura fascial importante para el cráneo: el pericráneo, una fascia de fuerte unión a la sutura y al hueso. La micromorfología de la sutura ha revelado una organización zonal del pericráneo. Pueden identificarse tres zonas: una zona interna que consiste principalmente en osteoclastos, con un contenido menor de fibroblastos y fibrillas de cololágeno; la zona interna está en contacto con la superficie del hueso. La zona media del pericráneo tiene un mayor volumen de matriz (sin células), colágeno y fibroblastos, y estructuras vasculares en cantidades iguales. La tercera zona externa consiste principalmente en fibroblastos y fibrillas de colágeno, con una cantidad menor de matriz. Así, el pericráneo presenta una transición desde la fascia externa hacia el entorno interno de la sutura y del hueso, reflejada en la composición celular.

Es importante destacar que la fascia del pericráneo tiene una unión más fuerte con las suturas. Las tensiones y las deformaciones en el pericráneo externo se concentrarán más en el área de la sutura, del mismo modo que las tensiones de la duramadre interna se concentrarán en el área de la sutura desde el interior del cráneo.

Los patrones de restricción en las suturas probablemente reflejan una combinación de tensión fascial, sutural/interósea.

La apertura y el cierre de las suturas

La sutura sagital es una de las suturas más estudiadas de la bóveda craneal y se utiliza aquí como ejemplo de suturas que siguen un proceso de crecimiento y osificación llamado osificación intramembranosa, en el que el hueso se desarrolla directamente a partir de láminas de tejido conectivo mesenquimatoso (como en la figura 1 anterior). La sutura sagital presenta una serie de etapas de cierre (véase la figura 2 más abajo), desde diferentes grados de apertura hasta el cierre completo (etapa 6 en la figura 2). Las posibles etapas de cierre no están relacionadas únicamente con la edad, sino también con factores como el estrés, la dieta, las relaciones con el sistema inmunitario y los cambios hormonales (osteoporosis posmenopáusica), por poner algunos ejemplos. El cierre de la sutura es variable, con una tendencia a cerrarse a una edad más temprana en las mujeres, por lo que un experimento de separación brusca con suturas que se desarticulan bajo presión puede ocurrir en un varón de 72 años con una sutura bastante abierta. En cambio, hay mujeres con un cierre casi completo de la sutura en la cuarentena, aunque esto es poco frecuente.

Figura 4. Etapas del cierre de la sutura sagital.

Arriba se muestra un diagrama esquemático de las siete etapas de cierre. Debajo, un escaneo tridimensional real de las diferentes etapas. Las siete etapas de cierre son: 0. Completamente abierta. 1. La corteza ósea interna empieza a cerrarse (<10 %). 2. La corteza ósea interna está cerrada. 3. Menos de la mitad cerrada. 4. Más de la mitad cerrada. 5. Resto visible del proceso de osificación. 6. Cierre completo sin resto visible.

¿Las suturas de la bóveda craneal se mantienen abiertas o cerradas?

La afirmación de que hay un aumento del cierre de las suturas con la edad es correcta. La afirmación de que hay una disminución de la apertura de las suturas con la edad también es correcta. Una fusión completa de la sutura sagital es bastante rara tanto en mujeres como en hombres. Lo más común es que la lámina externa en contacto con el pericráneo permanezca abierta en cierto grado durante toda la vida. En cambio, la lámina interna suele cerrarse más temprano en la vida.

Suturas de la base craneal

La base del cráneo es una plataforma estructural para el SNC y es única en su función como plataforma para la bóveda craneal y por dar forma al complejo craneofacial. El crecimiento de la base del cráneo se correlaciona estrechamente con el crecimiento del cerebro en un proceso estrechamente regulado. La base del cráneo se forma por osificación endocondral, diferente de las suturas de la bóveda craneal con osificación intramembranosa, como se ha descrito anteriormente.

Existen dos sincondrosis: la sincondrosis interesfenoidal, que se osifica a los 2-3 años de edad en los humanos, y la sincondrosis esfeno-occipital (SBS), que se osifica en relación con la pubertad en los humanos. La edad media para una SBS completamente fusionada es de 16 años en los varones y de 15 años en las mujeres, en relación con los cambios hormonales sistémicos más tempranos en las mujeres. Los procesos de osificación de la sincondrosis esfeno-occipital se describen hoy en día mediante escaneos de alta resolución y a nivel unicelular y molecular.

Figura 5.  Base Craneal   

Con respecto a los patrones lesionales de la base craneal de Sutherland, en el libro *Craniosacral Therapy*, página 10, el Dr. Upledger señala que los patrones de restricción se deben a la tensión de las suturas (interósea) y de la fascia (duramadre), y no a la sincondrosis.

Mientras que algunas suturas, como las suturas esfeno-occipitales, se cierran temprano (pubertad), otras suturas con una sincondrosis, como la sincondrosis petro-occipital, junto a las suturas esfeno-occipitales y esfeno-petrosas completamente fusionadas, permanecen parcialmente abiertas durante toda la vida. La sutura occipitomastoidea permanece abierta en la mayoría de las personas de más de 90 años.

¿Qué confiere movilidad craneal?

Hay muchos factores que conviene mencionar aquí que pueden mantener una sutura completamente abierta, o semiabierta con solo la lámina interna fusionada, lo que da en conjunto una mayor movilidad. Curiosamente, la idea del hueso húmedo frente al hueso seco es bastante cierta. El hueso muerto se siente seco y duro; el hueso vivo se siente húmedo y blando. El hueso contiene dos tipos de agua: agua libre y agua organizada, una capa situada entre los cristalitos minerales. La existencia de una capa de agua organizada entre los cristalitos óseos y el colágeno confiere al hueso propiedades únicas y flexibilidad. Las capas de agua estructurada en el hueso se encuentran en un espacio que incluye citrato. El citrato es una molécula “arácnida” con cuatro brazos, todos los cuales pueden unirse fácilmente al calcio, del que el hueso está repleto. El citrato puede mantener unidos simultáneamente los cristales minerales, evitando que se fusionen mientras atrapa el agua, lo que permite un movimiento deslizante y proporciona flexibilidad al hueso.

Palpación de restricciones y liberaciones de sutura

Palpamos las restricciones de sutura y las liberamos. Con la dirección de la energía, una sutura se libera a medida que la sentimos con las manos. El área de sutura está firmemente unida a la fascia; desde el interior, la dura matera tiene una unión más fuerte al área de sutura, y los factores de la dura madre juegan un papel en la apertura y el cierre de la sutura. Desde el exterior, la fascia del pericranio está estrechamente conectada al área de sutura (ver figura 1). De esta manera, las áreas de sutura más estrechas que experimentamos a mano son probablemente una restricción de fascia/sutura debido a la relación más sustancial entre la dura mater y el pericranio en el área de sutura. La relación sutura/fascia puede explicar los signos de liberación y la velocidad en muchos casos comunes para la liberación de sutura y la liberación de la fascia. Además, los diferentes grados de cierre de sutura en combinación con patrones de tensión interósea probablemente también sean parte de las experiencias prácticas para algunas restricciones.

 El Ritmo CraneoSacral

Una parte central del aprendizaje de la Terapia CraneoSacral (CST) es aprender a palpar el ritmo craneosacral (CSR) y a distinguir el CSR de otros ritmos, principalmente del ritmo del sistema respiratorio. El CSR fue denominado así por el Dr. Upledger en su trabajo, creando una base para lo que conocemos en todo el mundo como  Terapia CráneoSacral (CST).

En la CST y en la osteopatía en el campo craneal, se han asociado diferentes ritmos con el campo craneal y se ha teorizado que están implicados en la salud humana desde una amplia variedad de perspectivas. Muchos ritmos se estudian hoy en día y se sabe que son fundamentales para la vida y la salud. Los ritmos son una rica fuente de información palpatoria para facilitar un tratamiento de CST. ¿Cómo se integra este conocimiento en la comprensión de la relación entre lo que ocurre en un tratamiento de CST y nuestra comprensión de la salud humana?

El CSR es un ritmo en el rango de 4-8 ciclos por minuto (cpm), ligeramente más lento que el ritmo respiratorio, generalmente observado en el rango de 9-20 cpm. Sin embargo, estos ritmos pueden solaparse en su rango superior (CSR) y en su rango inferior (respiratorio). En investigaciones de diferentes campos se han identificado ritmos más lentos que el ritmo respiratorio, en el rango de 4-8 cpm, y se les han dado otros nombres (véase más abajo). Lo principal es que el ritmo de 4-8 cpm ha sido documentado firmemente como parte del conjunto de ritmos expresados por el cuerpo humano y que el CSR es un ritmo palpable. Para más teoría sobre los ritmos y el CSR, véase más abajo.

Ritmos en la vida y la salud

En muchos niveles, miríadas de procesos rítmicos ocurren en cualquier momento en el cuerpo humano. Los ritmos son una parte central de la vida tanto para la célula individual como para el cuerpo humano unificado. Un ritmo es un movimiento en el tiempo, y podemos tener movimientos sin vida, pero no podemos tener vida sin movimiento. Desde la concepción hasta el último movimiento en nuestro cuerpo, los ritmos preparan el escenario para nuestro desarrollo, la vida diaria y la salud.

El cuerpo humano exhibe un patrón complejo de muchos ritmos que constituyen la base de la vida e interactúan de maneras que, en gran medida, son desconocidas para la ciencia. Continuamente se descubren nuevos ritmos implicados en nuestros procesos vitales y en nuestra salud.

Podemos imaginar el espectro de ritmos en el cuerpo humano como una sinfonía que está siendo interpretada, con cada instrumento tocando sus tonos únicos. Otros instrumentos tocan sus tonos, y un instrumento puede liderar mientras otros siguen, creando todos armonías en un paisaje de diferentes tonos (ritmos), y juntos crean una hermosa sinfonía. A medida que aprendemos a palpar el ritmo respiratorio, el pulso cardíaco y el CSR en CST, aprendemos a sintonizar con algunos de los instrumentos que se tocan en el cuerpo humano y obtenemos información sobre el instrumento y sobre cómo está tocando. La sinfonía interpretada por los ritmos de la vida puede ser una de las músicas más creativas y hermosas que podemos escuchar.

La arquitectura de los ritmos en la vida

La complejidad del conjunto de ritmos del cuerpo humano hace que incluso para los sistemas de modelización más avanzados resulte difícil describir plenamente los ritmos mejor estudiados, como la frecuencia cardíaca, la respiración y el ritmo circadiano. Al mismo tiempo, ningún ritmo puede describirse completamente de forma aislada.

Un modelo útil para describir sistemas complejos fue impulsado por Herbert Simon, galardonado con el premio Nobel, al formular la teoría de *The Architecture of Complexity* en 1962. La teoría afirma que “las redes complejas deben adoptar la forma de una jerarquía con propiedades unificadoras independientes de su contenido específico”. Al aplicar la teoría a los complejos ritmos de la vida, podemos identificar ritmos maestros al unificar diferentes ritmos mediante arrastre, manteniendo otros ritmos dentro de un marco, o bloqueando la fase de un ritmo a un valor o proporción constante.

Ritmos maestros unificadores.  Los seres humanos necesitan un sistema de múltiples relojes para regular el entorno rápidamente cambiante y, simultáneamente, tener una perspectiva a largo plazo para sostener la vida. Algunos de los ritmos maestros más estudiados son el ciclo celular y el ritmo circadiano. Desde el comienzo de la evolución, una célula es una unidad de vida, así como el ciclo celular lo es para la perpetuación de la vida, haciendo que los ritmos de la célula sean fundamentales para nuestra vida. A nivel del cuerpo entero, todas las partes necesitan conocer la interacción y la sincronización temporal de todos los acontecimientos. Incluso una célula necesita tener una percepción del tiempo para sincronizar el metabolismo y la división celular. Basta imaginar la sincronización temporal de la división y diferenciación celular en el embrión en desarrollo; todos los acontecimientos ocurren con una sincronización temporal incomprensible de muchos ritmos en acción.

El conocimiento del ritmo circadiano es central para hacernos una idea de la sinfonía de ritmos que se interpreta en nuestros cuerpos. El enorme impacto del ritmo circadiano se muestra en que el 50 % de nuestros genes cambia su expresión durante un ciclo circadiano. El ciclo circadiano está regulado por neuronas oscilantes en el hipotálamo, un centro maestro unificador para el funcionamiento de nuestra vida. Un grupo de neuronas oscilantes mantiene este ciclo arrastrado, independientemente del ciclo luz/oscuridad, dentro de un rango de 21 a 29 horas en los seres humanos. Con un grupo de neuronas oscilantes sensibles a la luz, se crean los ciclos de 24 horas. Además de que el sol aporta un ciclo de 24 horas de luz y oscuridad, la luna proporciona un ritmo semidiurno de 12 horas, generando una marea alta y una marea baja dos veces al día. La influencia sobre el agua y la materia sólida es enorme, creando mareas altas y bajas en los océanos de hasta 40 pies y comprimiendo y descomprimiendo montañas. El ciclo circadiano está sincronizado o arrastrado con las fases del ciclo lunar de 12 horas, lo que también afecta a nuestro patrón de sueño.

Ritmos autónomos. Los ritmos autónomos son subdivisiones en la arquitectura de la vida que permiten que parte del sistema funcione libremente, reciba arrastre y realice compensaciones a partir del entorno. Ejemplos de ritmos autónomos son la regulación de la frecuencia cardíaca y de la respiración, ambas importantes para la supervivencia, con sistemas autónomos para la generación de ritmos que pueden regularse estrechamente según las necesidades actuales. En el corazón, hay células autorrítmicas (marcapasos) que, sin influencia extrínseca de efectos neuronales u hormonales, mantienen un latido de alrededor de 100/min. La respiración tiene neuronas oscilantes en el tronco encefálico que no utilizan un grupo homogéneo de células oscilantes como el marcapasos cardíaco. Aun así, existe un sistema de al menos dos grupos oscilantes de neuronas para mantener la respiración en un equilibrio minuto a minuto.

Cómo el cuerpo crea ritmos

¿Cómo perciben el tiempo las células y los sistemas biológicos? Para percibir el tiempo, se necesita un reloj; los relojes son ritmos, como los ritmos del sol y de la luna, a partir de los cuales hemos creado nuestro tiempo cronológico. Todos los relojes, desde la duración de la vida de un ser humano hasta los procesos dentro de una célula, tienen un mecanismo de relojería interno que, a lo largo de la vida, responde, regula y comunica nuestro proceso vital.

Un ritmo es una onda que se mueve en el tiempo, y una onda es una oscilación, por lo que el creador de un ritmo es un oscilador. Como se ha descrito anteriormente, los ritmos autónomos, como la frecuencia cardíaca y la respiración, utilizan la oscilación a nivel unicelular que se une para formar grupos de células que pueden oscilar un ritmo, a menudo en un lugar central de organización del cuerpo, como el corazón y el tronco encefálico.

El ritmo circadiano es un ritmo maestro central situado en uno de los centros organizadores más centrales de nuestro cuerpo, el hipotálamo. El hipotálamo “se asienta” sobre la línea media del hueso esfenoides, por encima de la silla turca, la depresión del hueso esfenoides que aloja el espacio para la hipófisis. En el hipotálamo, un grupo bilateral a la izquierda y a la derecha del tercer ventrículo llamado núcleo supraquiasmático contiene alrededor de 20.000 células nerviosas con excitabilidad rítmica coordinada que crea el ritmo circadiano. Un grupo de neuronas oscilantes es sensible a la luz y ajusta finamente el ritmo del ciclo día/noche, incluyendo los cambios estacionales en el período de luz.

¿Qué crea y coordina la excitabilidad rítmica de la neurona? La creación de la oscilación tiene lugar a nivel molecular, en el fundamento de la vida, el dogma central de la biología, que establece que la plantilla de la vida, el ADN, se transcribe en ARN, que se traduce en proteína. La oscilación se crea mediante un bucle de retroalimentación transcripcional y translacional. La oscilación neuronal creada por el bucle de retroalimentación expresa un gen a nivel del ADN; la proteína resultante cambia la excitabilidad de la neurona, y la proteína bloquea su propia expresión génica e inicia su propia degradación. A medida que la proteína se degrada, se elimina el bloqueo de la expresión génica y se produce un nuevo ciclo.

Figura 8. Oscilación izquierda de las neuronas. Bucle de retroalimentación transcripción-traducción.

Armónicos, Comunicación y Fisiología

LLos ritmos pueden estar relacionados en armónicos como una serie de frecuencias naturales que pueden identificarse como subdivisiones o sistemas maestros de comunicación para el cuerpo. Cuando un oscilador crea un ritmo en el cuerpo, puede dar lugar a una serie de ritmos naturales. Un ritmo natural es aquel en el que se crea un patrón de onda estacionaria y se denomina frecuencia armónica. En todas las demás frecuencias, el patrón de onda del oscilador es irregular y no repetitivo. La onda original producida por el oscilador se denomina 1.er armónico o frecuencia fundamental. La siguiente onda estacionaria puede crearse con una longitud de onda de la mitad de la del primer armónico; el tercer armónico tiene un tercio de la longitud de onda del primer armónico, y así sucesivamente. La frecuencia del ritmo se relaciona mediante proporciones de números enteros: entre el primer y el segundo armónico 2:1, entre el segundo y el tercero 3:2, y así sucesivamente. Así, cada oscilador puede generar un conjunto de frecuencias naturales con un patrón de onda estacionaria. Todas las ondas de un sistema armónico viajan con la misma velocidad, ya que esta depende solo del medio por el que viaja la onda, aquí, nuestro cuerpo. Por tanto, al palpar ritmos de la misma serie armónica, todos tendrán la misma velocidad pero diferentes frecuencias.

Las células de nuestro cuerpo tienen diferentes ritmos; como se ha descrito anteriormente, el ciclo circadiano de 24 horas implica un ritmo cíclico destacado en la expresión génica. Además, las células muestran ritmos de 12 horas, 8 horas y 4 horas, el segundo, tercer y sexto subarmónico del ritmo circadiano. El ciclo de 12 horas es también el ritmo del ciclo lunar, y parece que el circadiano y el lunar se comunican como dos ritmos maestros del cuerpo. Por ejemplo, el ciclo de 12 horas se observa en la expresión génica de las células hepáticas, dando un ciclo de actividad de 12 horas. En la medicina china, un concepto clásico experiencial es el reloj de los órganos, con un pico alto y bajo de energía a las 12 horas, ascendente y descendente en un ciclo de 24 horas, ahora respaldado por la ciencia experimental moderna con el ciclo de expresión génica de 12 horas en los órganos. El proceso rítmico de las células y de los orgánulos celulares está coordinado, de modo que la división celular y el metabolismo están coordinados por relojes maestros de los sistemas rítmicos circadianos y diurnos. En la evolución, nuestros ritmos dadores de vida se han desarrollado por el ritmo del sol y de la luna utilizando la arquitectura fundamental del dogma central de los ritmos.

Sincronía, coherencia y homeostasis. La homeostasis es un estado de equilibrio fisiológico estable, esencial para el mantenimiento y la adaptación a la vida. La homeostasis se basa en el equilibrio coordinado entre tejidos y órganos para garantizar el control sistémico de la fisiología.

La vida y la fisiología han evolucionado a medida que la Tierra gira alrededor de su eje, estableciendo la luz y la oscuridad como un ciclo perpetuo. Nuestra homeostasis y nuestra salud están conectadas con la coherencia de los ritmos naturales.

En este contexto, los ritmos forman la comunicación necesaria mediante el arrastre, el bloqueo de fase y la coherencia dentro de la red jerárquica de ritmos. Los ritmos circadianos y lunares representan los ejemplos por excelencia del control homeostático. El fallo homeostático es la base de muchas enfermedades, y el mal funcionamiento de los ritmos, como la pérdida de coherencia circadiana y lunar, a menudo impuesta en la sociedad moderna, altera la coordinación entre los ritmos. Esto se ha relacionado con diversas enfermedades, como trastornos cardiovasculares, alteraciones metabólicas, trastornos neurológicos y un mayor riesgo de cáncer. Así, desvelar los circuitos fisiológicos mediante los cuales los ritmos biológicos logran coherencia aportará información sobre desafíos y oportunidades en la salud humana.

 Teorías del Ritmo CraneoSacral

Historia de los ritmos en la CST.  Como parte de la base de la osteopatía en el campo craneal, su creador, William Garner Sutherland, formuló la idea de que en organismos complejos como los seres humanos debe existir un mecanismo para la regulación del sistema completo, desde lo central hasta la respiración celular individual. Sutherland llamó a su mecanismo postulado Mecanismo Respiratorio Primario (PRM). El término respiración primaria se utilizó para resaltar que la respiración del PRM precede al mecanismo de la respiración pulmonar. Sutherland creía que el origen del PRM estaba en el tronco encefálico, en el área del 4.º ventrículo. La idea de Sutherland de un PRM para la regulación del sistema completo es similar a la comprensión científica de ritmos maestros que regulan y unifican la homeostasis de nuestra fisiología. La pregunta principal es si existe un PRM maestro además de, o unificado con, los ritmos maestros circadiano lunar y de los ciclos celulares.

El Modelo Presostato. En el momento de la fundación de la CST, el Dr. Upledger y otros habían sugerido diferentes posibles fuentes/modelos para la generación del CSR. Magoun propuso una teoría de presión hidráulica que sugería variaciones rítmicas en la producción de LCR por el plexo coroideo. Upledger y Vredvoogd ampliaron la hipótesis del plexo coroideo añadiendo mecanismos neurológicos y mecánicos y formularon un Modelo del Presostato.

El modelo del Pressurestat de Upledger describe un sistema hidráulico semicerrado contenido dentro de la duramadre, que envuelve el cerebro y la médula espinal. Dentro de este sistema se hipotetizó que tenían lugar la producción, circulación y reabsorción del líquido cefalorraquídeo (LCR). Se planteó que la producción y reabsorción de LCR dentro de la duramadre producían un ascenso y descenso continuos de la presión del fluido dentro del sistema craneosacral, generando el CSR como una expansión y contracción que podemos palpar. El modelo del Pressurestat se basaba en el modelo de flujo a granel del LCR, ampliamente aceptado y presente en la mayoría de los libros de anatomía, y en la propia investigación preliminar de Upledger sobre un neuromecanismo para la regulación de la producción de LCR. El modelo del Pressurestat ha servido como modelo para enseñar CST durante muchos años y cumplió su propósito.

La ciencia se asombra una y otra vez ante la Madre Naturaleza, que sigue sorprendiéndonos con una complejidad y una brillantez de las que aprendemos. Los sistemas de ritmos que regulan nuestra salud a un nivel profundo, y las muchas maneras en que el LCR se mueve en el SNC para permitir nutrición, limpieza y comunicación, han mostrado que el simple flujo a granel del LCR y el sistema regulador del modelo del Pressurestat hoy han sido reemplazados por una comprensión creciente de los ritmos y de la circulación y función del LCR.

Ritmos en el campo craneal y variabilidad de la frecuencia cardíaca (VHR). En la CST y en la osteopatía en el campo craneal, se han asociado diferentes ritmos con el campo craneal y se ha teorizado que están implicados en la salud humana desde una amplia variedad de perspectivas. Se han identificado diferentes ritmos bajo otros nombres, y se ha hipotetizado un vínculo entre los diversos ritmos como un sistema armónico. Recientemente se identificaron 4 ritmos de movimiento en la cabeza y en todo el cuerpo. Las frecuencias son 6 cpm (rango principal 5-7, con valores atípicos de 4-8 cpm), 2 cpm, 0,6 cpm y una zona muy lenta de 0,1 cpm. Todos los ritmos identificados están en las áreas de frecuencia observadas en las cuatro bandas de frecuencia de la HRV, con oscilaciones en las bandas de frecuencia ultra baja (ULF), muy baja (VLF), baja (LF) y alta (HF), clasificadas en la HRV.

El ritmo craneosacral. El ritmo regular de mayor frecuencia se denomina Ritmo CraneoSacral (CSR); otros nombres utilizados son el Índice Rítmico Craneal (CRI) y la Marea Corta (Short Tide). Diferentes campos de investigación también han estudiado un ritmo de 6 cpm, ya que el reflejo de los barorreceptores es uno de los mecanismos homeostáticos del cuerpo para mantener los niveles de presión arterial dentro de un rango estrecho. Los barorreceptores dependen de neuronas especializadas situadas en un lugar estratégico y, desde allí, envían información al tronco encefálico. El ritmo de 6 cpm puede medirse en relación con el movimiento de la sangre. El ritmo de 6 cpm forma parte de la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (HRV) y hoy se mide según estándares internacionales. La HRV es la fluctuación en los intervalos de tiempo entre latidos cardíacos adyacentes y es una medida popular relacionada con los ritmos y la salud. Además, el músculo liso en las paredes de la microcirculación exhibe una oscilación “espontánea” de **6 cpm**. El ritmo de 6 cpm puede palparse y medirse como un movimiento en cualquier parte de la cabeza y del cuerpo. El ritmo de 6 cpm ha sido firmemente documentado como parte del conjunto de ritmos expresados por el cuerpo humano.

El origen del CSR es hoy desconocido, y se han sugerido tanto un modelo corazón/reflejo barorreceptor como un modelo con un origen centralizado en el tronco encefálico. A favor de un origen central está la identificación de un grupo de neuronas oscilantes de 6 cpm en el tronco encefálico y el hecho de que el ritmo de 6 cpm sigue observándose cuando el mecanismo del barorreflejo está bloqueado. La observación de que el ritmo de 6 cpm es estable, con una variación de frecuencia estable (4-8 cpm) entre los seres humanos, y una variación dentro de un rango estrecho en cada individuo, sugiere un ritmo autónomo generado centralmente con origen en el tronco encefálico. Además de un modelo de ritmo autónomo originado en el tronco encefálico que se comunica con un ritmo maestro, no puede excluirse la posibilidad de que este ritmo sea un armónico de uno de los ritmos maestros.

Ritmos de baja frecuencia. Existen muchos ritmos de baja frecuencia de origen más desconocido; no obstante, estos ritmos suelen estar fuertemente asociados con nuestra salud. En el campo craneal, se ha identificado un ritmo de 2 cpm, a menudo asociado con la marea media, como un ritmo palpable y medible. Algunos estudios han postulado un oscilador neuronal en la médula espinal con el mismo rango de frecuencia que el ritmo de la marea media. En una frecuencia más baja, se ha medido un ritmo de 0,6 cpm y a menudo se le denomina marea larga. Un nuevo ritmo relacionado con el campo craneal fue medido con una frecuencia aún más baja de 0,1 cpm. El ritmo de 0,1 cpm está en el área de frecuencia de la banda ULF de la HRV. Como se ha descrito anteriormente, el proceso celular está vinculado a los ritmos maestros del ciclo circadiano, lunar y celular, creando una jerarquía unificadora con estrategias de comunicación. Los ritmos de baja frecuencia pueden contener ritmos que sean armónicos de los ritmos maestros, ser ritmos autónomos o incluir ritmos maestros desconocidos.

Mecanismo respiratorio primario. ¿Existe en el cuerpo humano un mecanismo para la regulación del sistema completo, desde lo central hasta la respiración celular individual, un PRM postulado por Sutherland? Uno de esos mecanismos ha sido estudiado intensamente: la interacción de 24/12 horas entre los ritmos maestros circadiano y lunar, que tiene una regulación unificadora de las subdivisiones rítmicas autónomas hasta el nivel de los procesos subcelulares, teniendo así una regulación primaria de los procesos vitales conocidos.

Una cuestión central en el campo craneal ha sido si un ritmo maestro, un PRM similar a los otros ritmos maestros, tiene una función organizadora central en la fisiología humana y en el núcleo de nuestra salud. En la búsqueda de un posible PRM en relación con el campo craneal, se identificó el ritmo ultralento de 0,1 cpm. El ritmo de 0,1 fue el ritmo más lento observado, expresado como un movimiento de la cabeza y del cuerpo. Como ritmo de la frecuencia más baja, esta es una frecuencia fundamental o 1.er armónico. Lo más interesante es que el ritmo de 0,1 cpm fue identificado en la respiración, manifestándose como un ciclo en el patrón respiratorio, lo que sugiere propiedades unificadoras por encima del nivel de la respiración autónoma. El ritmo de 0,1 cpm es un posible candidato a ritmo unificador, con los ritmos de mayor frecuencia como ritmos armónicos o subdivisiones autónomas dentro del sistema.

Lo más importante es que los 4 ritmos se expresan todos como un movimiento de toda la cabeza y de todo el cuerpo, lo que explica el descubrimiento experiencial de estos ritmos antes de que fueran posibles las mediciones experimentales.

 ¿Por qué palpar el ritmo craneosacral?

Los ritmos son una parte fundamental de la vida y de la salud, y su expresión coordinada es la base fundamental de la homeostasis y de la salud. Los potentes procesos biológicos y reguladores en funcionamiento que podemos detectar con nuestras manos como oscilaciones y ritmos palpables son una rica fuente de información palpatoria para facilitar un tratamiento de CST.

La fuente primaria de estos ritmos parece estar localizada en el hipotálamo, el tronco encefálico y la médula espinal, todos ellos en el núcleo del sistema craneosacral y en relación con la salud más profunda dentro de nuestros cuerpos.

En la Terapia CraneoSacral de Upledger, utilizaremos el Ritmo CraneoSacral, el ritmo de 6 cpm. Este ritmo tiene la frecuencia más alta, proporcionando una retroalimentación instantánea, y es de un valor incalculable para identificar restricciones físicas y el equilibrio del sistema nervioso autónomo. Además, para la mayoría de las personas, es el más fácil de palpar entre los ritmos. En clases posteriores, después de SomatoEmotional Release 1, abriremos nuestra percepción a los ritmos de frecuencia más baja.

La ciencia sigue revelando cada día más sobre el funcionamiento de nuestras funciones fisiológicas y neurológicas altamente complejas. Pero sabemos que la CST es una herramienta poderosa y eficaz para ayudar al Cuerpo/Mente/Espíritu a redescubrir y mantener estados más elevados y más regulados de vida coherente con nuestro entorno exterior e interior.

Líquido Cefalorraquídeo

El conocimiento del Líquido Cefalorraquídeo (LCR) y de sus movimientos está cambiando rápidamente en estos años. Los diferentes mecanismos que hay detrás de muchos patrones únicos de movimiento del LCR se descubren continuamente. La investigación moderna sobre la salud humana y, por tanto, sobre el SNC y los sistemas relacionados con el LCR, está avanzando a una velocidad que era difícil de imaginar incluso hace diez años.

Hace apenas unas semanas se informó sobre una cuarta capa o membrana meníngea. Se está descubriendo otro posible aspecto del control y del flujo del LCR alrededor del cerebro. La cuarta membrana descrita, la SLYM (figura 9), se añade a una larga lista del complejo papel desempeñado por el LCR.

Un modelo simple de las fluctuaciones del LCR como explicación del ritmo craneosacral que palpamos con nuestras manos ha sido actualizado hoy gracias a la nueva ciencia y a las capacidades de medición. Por lo tanto, el modelo del movimiento del LCR postulado en el modelo del Pressurestat necesita ser actualizado, mientras que la relación con los efectos sobre la salud de la CST en relación con los movimientos del LCR sigue teniendo una larga lista de resultados positivos.

Figura 9. La cuarta membrana SLYM.

El movimiento del LCR implica muchos mecanismos diferentes, con componentes de acción tanto general como local. El uso de cilios en las células ependimarias para producir movimientos locales del LCR en el tercer ventrículo está hoy bien estudiado. El movimiento rotacional local del LCR puede hoy monitorizarse mediante técnicas avanzadas de escaneo (Figura 10).

Figura 10. Marcado molecular de las áreas líquidas en el tercer ventrículo cerca del área del hipotálamo (naranja) y el área de la glándula pineal (roja). Se ilustra la dirección local de los líquidos en el tercer ventrículo. Otro ejemplo de movimiento del LCR son los diferentes movimientos rítmicos en el cuarto ventrículo en diferentes estados de conciencia (Figura 11). La pulsación en el LCR en el cuarto ventrículo es creada por la respiración respiratoria durante un estado de vigilia. La pulsación en el LCR en el cuarto ventrículo durante el sueño profundo es de 2-3 ciclos/min, indicado por un estado con una onda cerebral delta lenta de 2-3 ciclos/min, que abre simultáneamente el sistema glinfático.

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Figura 11. Movimientos rítmicos del LCR en el cuarto ventrículo durante un estado de vigilia (A) y en sueño profundo (B).


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