El Ritmo CraneoSacral

¿Qué estamos aprendiendo sobre este patrón fisiológico?

Por Thomas Rasmussen y Dawn Langnes Shear

(Traducido por Fernando Barea Pérez Presidente de Upledger Institute España-Costa Rica-Panamá)

Introducción

Los ritmos son una parte central de la vida y proporcionan una lente importante para comprender la búsqueda de una buena salud. En los seres humanos y otros mamíferos, el “latido” que sostiene muchos ritmos se localiza en el cerebro y, a menudo, es generado por grupos de células nerviosas que actúan como marcapasos naturales, orquestando una gama de ritmos con implicaciones significativas tanto para la salud como para la enfermedad.

Desde hace mucho tiempo, los practicantes de Terapia CráneoSacral (CST) describen un ritmo sutil, distinto del latido cardíaco y de la respiración: el ritmo craneosacral (CSR). Durante décadas, este ritmo ha guiado evaluaciones, intervenciones terapéuticas y resultados clínicos. Sin embargo, durante muchos años, los críticos cuestionaron si el CSR existía como un ritmo fisiológico independiente o si los terapeutas simplemente percibían otros movimientos o imaginaban lo que esperaban sentir. Las primeras herramientas de medición no eran lo suficientemente sensibles como para captar los micromovimientos sutiles asociados con el CSR. Como resultado, los practicantes tenían poca evidencia objetiva, más allá de la palpación, que respaldara sus observaciones.

Los terapeutas manuales han dependido de la palpación del CSR durante décadas como una guía central en sus intervenciones, informando de manera consistente cambios fisiológicos profundos cuando el ritmo se equilibra. Lo que los practicantes antes percibían únicamente con sus manos ahora está siendo confirmado y explicado por la investigación moderna. Los avances en tecnologías de medición sensibles y la extensa exploración de los ritmos corporales han ayudado a definir el CSR como un ritmo fisiológico distinto. La ciencia ha aclarado no solo que este ritmo existe, sino también algunos aspectos de los mecanismos que lo sustentan.

PUNTO CLAVE
El creciente volumen de estudios  sobre el ritmo craneosacral (CSR) está trabajando para validar lo que se ha palpado durante décadas: el CSR es un ritmo fisiológico distinto y medible que ha dado lugar a su propia disciplina terapéutica.

Los estudios recientes que utilizan tecnología avanzada de medición han resuelto gran parte del debate anterior. La investigación demuestra ahora que el CSR es un ritmo distinto y medible que opera a 4-8 ciclos por minuto (cpm), separado de la respiración y de la actividad cardíaca.1 Este reconocimiento tiende un puente sobre una brecha histórica entre la sabiduría experiencial de los practicantes y las expectativas de la comunidad científica

Historia de la Terapia CráneoSacral y del ritmo craneosacral

Para quienes no estén familiarizados con la terapia craneosacral, veamos sus orígenes.

Dr. William Garner Sutherland

Las observaciones palpatorias de movimientos rítmicos de la cabeza en la terapia manual osteopática se remontan al Dr. William G. Sutherland, un osteópata de principios del siglo XX que propuso lo que llamó el mecanismo respiratorio primario. Sutherland describió la sutil expansión y contracción de la cabeza y creía que estos movimientos rítmicos sustentaban la salud y la vitalidad humanas. En particular, identificó fases recurrentes de movimiento —flexión y extensión— que los practicantes podían palpar.2

Sutherland sugirió que estos movimientos eran impulsados por una motilidad inherente del cerebro, expresada a través del sistema nervioso central. Su modelo enfatizaba que este ritmo era distinto de la respiración pulmonar o del pulso cardíaco. Aunque los críticos de la época desestimaron sus afirmaciones como indemostrables, la visión de Sutherland estableció un marco conceptual que inspiró a generaciones de osteópatas y terapeutas manuales.

Dr. John E. Upledger

En la década de 1970, el Dr. John E. Upledger, médico osteópata, observó durante una cirugía de cuello un movimiento rítmico lento de la duramadre espinal (la membrana externa que rodea la médula espinal). Se informó que el movimiento observado de la duramadre era independiente de la respiración y del latido cardíaco. Esta observación quirúrgica directa lo inspiró a investigar lo que llamó el “ritmo craneosacral”.

La contribución de Upledger fue mucho más allá de la observación: desarrolló una metodología estructurada para palpar el ritmo craneosacral, identificar restricciones e implementar un sistema de intervenciones manuales para facilitar cambios en los tejidos de todo el cuerpo. Introdujo el nombre CranioSacral Therapy3 y creó un modelo explicativo para ayudar a conceptualizar el CSR palpable.

Igualmente importante, enfatizó una filosofía terapéutica de escuchar la sabiduría inherente del cuerpo y animó a los practicantes a trabajar con sensibilidad y respeto por los procesos internos del paciente.

A través de su enseñanza, práctica clínica e iniciativas de investigación, Upledger formalizó la CST como una disciplina terapéutica distinta, permitiendo que lo que comenzó como una observación quirúrgica se convirtiera en un enfoque terapéutico transformador. Upledger se mantuvo abierto a nuevas ideas y desarrollos a lo largo de su vida. En lugar de presentar la CST como una ciencia terminada, reconoció que una investigación adicional podría arrojar nueva luz sobre sus mecanismos y aplicaciones.

Ritmos y el Premio Nobel de 2017

Para comprender mejor el CSR, podemos observar otro de los ritmos más importantes del cuerpo. El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2017 fue concedido a Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por su trabajo que describe los mecanismos moleculares del ritmo circadiano. Todos los aspectos de nuestros órganos y funciones celulares están gobernados por ritmos circadianos; el más evidente es nuestro ciclo sueño-vigilia. El ciclo del reloj biológico se genera mediante un bucle de retroalimentación en el que se activan genes que desencadenan la producción de proteínas. A medida que los niveles de proteínas alcanzan un punto crítico, los genes se apagan. Con el tiempo, las proteínas se degradan hasta un nivel que permite que los genes se vuelvan a encender, reiniciando el ciclo.

Figura 1. Bucle de retroalimentación transcripción-traducción (TTFL): los genes y proteínas del reloj interactúan para generar excitabilidad neuronal rítmica. Este mecanismo molecular de retroalimentación sustenta los ritmos circadianos y proporciona un modelo de cómo las neuronas marcapasos centrales generan actividad oscilatoria. Getty Images

El marcapasos del ritmo circadiano se encuentra en el hipotálamo, cerca del tercer ventrículo del cerebro. Este marcapasos genera una representación interna del tiempo solar que se transmite a cada célula del cuerpo, coordinando los ciclos diarios de fisiología y comportamiento. Hoy existe un reconocimiento creciente de que la alteración crónica de los ritmos circadianos tiene efectos profundos en nuestra salud. ¿Existe un vínculo entre lo que estamos aprendiendo sobre el marcapasos del ritmo circadiano y el CSR?

Investigación sobre el ritmo craneosacral

Los estudios fundacionales sobre los ritmos circadianos ya han llevado a un cambio de paradigma en cómo entendemos los ritmos biológicos y la salud. En relación con el CSR, las áreas de investigación históricamente se han centrado en un ritmo alrededor de 6 ciclos por minuto (cpm). Sin embargo, la conexión con los ritmos palpados por los terapeutas manuales permanecía poco clara. Durante décadas, la evidencia de ritmos palpables en la cabeza, distintos de los ritmos respiratorios y cardíacos, fue inconsistente.

En 2021, el Dr. Thomas Rasmussen y Karl Christian Meulengracht publicaron un estudio clave: “Direct Measurement of the Rhythmic Motions of the Human Head Identifies a Third Rhythm”.4 Utilizando robótica y análisis de software, fue la primera medición directa de ritmos craneales. Se registraron micromovimientos de la cabeza en 50 adultos sanos, junto con ritmos respiratorios y cardíacos. Sus resultados revelaron tres ritmos consistentes en todos los participantes:

1. Ritmo cardíaco: promedio de 57 cpm (rango 44-78).

2. Ritmo respiratorio: promedio de 14 cpm (rango 9-24).

3. Un “tercer ritmo” más lento: promedio de 6,16 cpm (rango 4,25-7,07).

El tercer ritmo mostró una forma de onda consistente con las descripciones palpatorias del CSR, incluidas fases de flexión, zona neutra y extensión. Su amplitud promedió 58 micrómetros, lo suficientemente grande como para ser detectada por una palpación experta. Este ritmo era distinto tanto de la respiración como de la actividad cardíaca, validando afirmaciones sostenidas durante mucho tiempo por los practicantes de CST.

Un desafío clave en la investigación del CSR ha sido distinguir este ritmo de los ritmos respiratorios. Rasmussen y Meulengracht abordaron esto midiendo simultáneamente ritmos respiratorios del cuerpo y de la cabeza.5 Mediante análisis de transformada de Fourier, separaron con éxito ritmos individuales en la cabeza. Esto aclaró por qué algunos practicantes palpan ritmos que oscilan entre 4 y 14 cpm: probablemente una mezcla del CSR y ritmos respiratorios. Los practicantes más experimentados, sin embargo, identifican de forma consistente el ritmo más lento cerca de 6 cpm, como se documentó en un amplio estudio de palpación de 734 individuos realizado por Nicette Sergueef.6

Hoy, el rango normativo del CSR converge hacia 4-8 ciclos por minuto, respaldado tanto por estudios palpatorios7 como por estudios de medición.8 Investigaciones adicionales de Kenneth Nelson y colegas, utilizando flujometría láser Doppler, también identificaron oscilaciones en el flujo sanguíneo cerebral cerca de 6 cpm, correlacionándose con ritmos palpados.9

Una base neurofisiológica para el CSR

Al inicio del desarrollo de la CST, Upledger propuso el Modelo Presostato como una forma de explicar el ritmo que los practicantes palpaban. Este modelo sugería que ciclos de producción y reabsorción de líquido cefalorraquídeo generaban movimiento de los huesos craneales. Si bien fue revolucionario en su momento, el propio Upledger enfatizó que gran parte de su teoría era provisional y evolucionaría con la investigación futura.10 El modelo ofreció una manera útil de conceptualizar el CSR con fines docentes, y Upledger fomentó la apertura a nuevas ideas y a la verificación científica.

Sobre esta base, Rasmussen introdujo la Teoría del Marcapasos, ofreciendo una explicación neurofisiológica contemporánea del CSR. La teoría está respaldada por décadas de evidencia multidisciplinaria, acercando la CST al lenguaje de la neurociencia y la fisiología, al tiempo que honra las contribuciones pioneras de Upledger. La teoría proporciona un mecanismo que se alinea con las observaciones clínicas de Upledger, situando la CST dentro de un cuerpo más amplio de investigación neurofisiológica.

La Teoría del Marcapasos sitúa el CSR como uno de varios ritmos neurogénicos: patrones de actividad eléctrica generados de manera autónoma por redes de neuronas oscilantes ubicadas en el tronco encefálico, cerca del cuarto ventrículo.11 Estas neuronas actúan como marcapasos centrales, produciendo descargas rítmicas independientes de la respiración o del ritmo cardíaco. El sistema nervioso autónomo integra múltiples sistemas fisiológicos y sirve como conducto crítico de comunicación entre un marcapasos central en el tronco encefálico y osciladores periféricos en estructuras vasculares.

Los osciladores periféricos en el músculo liso y en los tejidos endoteliales contribuyen a la vasomoción: la contracción y relajación rítmicas de los vasos sanguíneos.12 Cuando la vasomoción está regulada por impulsos nerviosos, en lugar de por factores metabólicos locales, se denomina vasomoción neurogénica. Se cree que esta vasomoción de origen central está modulada por un marcapasos del tronco encefálico que comunica señales reguladoras descendentes principalmente a través de tractos espinales simpáticos.

La red autonómica central —un sistema coordinado de estructuras corticales, subcorticales y del tronco encefálico— actúa como el centro integrador que vincula el marcapasos con sistemas fisiológicos más amplios para mantener la homeostasis.13 Dentro de este marco, el CSR se entiende como un ritmo oscilatorio de todo el sistema generado aproximadamente a 6 cpm.14 Se transmite por todo el cuerpo a través de la vasomoción neurogénica, dando lugar a oscilaciones en el diámetro de los vasos sanguíneos, la presión tisular y el flujo de fluidos. Estas oscilaciones no se limitan a una región específica; más bien, pueden ser palpadas en todo el cuerpo por practicantes entrenados. En última instancia, la Teoría del Marcapasos proporciona un marco científicamente plausible y biológicamente fundamentado para entender el CSR como un ritmo neurofisiológico legítimo.

Los ritmos innatos del cuerpo que sostienen la vida

El cuerpo depende de ritmos fisiológicos fundamentales —como la respiración, el latido cardíaco, la digestión y los ciclos circadianos— todos regulados por osciladores neurales. Estas redes especializadas de neuronas, o generadores centrales de patrones (CPGs), generan actividad eléctrica rítmica que persiste incluso en ausencia de estímulos externos.15 Cada ritmo tiene una línea base estable, pero se mantiene flexible y responde a las demandas fisiológicas. Por ejemplo, la frecuencia respiratoria se ajusta durante el estrés o el esfuerzo, pero luego vuelve a la línea base.

Esta capacidad de modulación, gobernada por sistemas como el complejo pre-Bötzinger y el nodo sinoauricular, mantiene la homeostasis.16 Cuando se alteran, estos ritmos pueden conducir a disfunción sistémica.17 Estos principios informan cómo los practicantes de CST perciben y trabajan con el CSR como un ritmo organizador fundamental.

Figura 2. Identificación de ritmos específicos. La palpación experta detecta movimientos sutiles en la cabeza, mientras que herramientas avanzadas de medición confirman y separan estos ritmos mediante transformada de Fourier. Los resultados muestran picos de frecuencia distintos: alrededor de 6 cpm correspondiente al CSR y frecuencias más altas relacionadas con la respiración. El gráfico ilustra estas frecuencias de movimiento rítmico, con el eje X mostrando la frecuencia en cpm (cuántas veces ocurre cada ritmo) y el eje Y mostrando la amplitud en micrómetros (la magnitud del movimiento en cada frecuencia). Imagen cortesía de Upledger Institute.

Figura 3. La Teoría del Marcapasos sugiere que neuronas oscilantes en el tronco encefálico generan el CSR. Esta imagen destaca estructuras anatómicas clave, incluido el cuarto ventrículo, alrededor del cual se concentran estas neuronas. Getty Images.

Ritmos fisiológicos generados por neuronas oscilantes

Las neuronas oscilantes en los sistemas nerviosos central y periférico crean patrones rítmicos autosostenidos mediante propiedades intrínsecas y arquitectura sináptica. Estos osciladores neurales generan ritmos críticos para la supervivencia, sustentando funciones autonómicas y cognitivas vitales como la locomoción, el sueño y la respiración.

Modelos recientes muestran que los comportamientos rítmicos no emergen de una sola neurona, sino de redes de osciladores que se sincronizan con el tiempo —lo que los investigadores llaman sincronía de red. Surgen de interacciones que involucran circuitos excitatorios e inhibitorios, canales iónicos y uniones gap.18 Herramientas como EEG, MEG y potenciales de campo locales permiten detectar y estudiar estos ritmos. Aunque es difícil aislarlos a neuronas individuales, la neurociencia moderna identifica regiones donde ocurre la generación rítmica y rastrea cómo influyen en los sistemas corporales.19

La disfunción en la sincronización puede conducir a trastornos como arritmias, enfermedad de Parkinson o trastornos del sueño. La neurociencia computacional continúa explorando cómo surgen estos ritmos, cómo interactúan y cómo se relacionan con los sistemas del cuerpo, ofreciendo información sobre cómo ritmos —como el CSR— pueden afectar potencialmente a la fisiología global.20

Durante décadas, la evidencia de ritmos palpables en la cabeza, distintos de los ritmos respiratorios y cardíacos, fue inconsistente.

Empoderando a los terapeutas manuales

Para el terapeuta manual de hoy, el creciente cuerpo de investigación sobre el CSR está trabajando para validar lo que se ha palpado durante décadas, profundizando nuestra comprensión de por qué este trabajo importa. Al comprender el CSR a través de la lente de la Teoría del Marcapasos —como un ritmo vasomotor neurogénico arraigado en marcapasos del tronco encefálico y expresado en todo el cuerpo— los practicantes pueden apreciar cómo su toque ligero y respetuoso se relaciona con procesos fisiológicos centrales. Esta claridad científica empodera a los terapeutas para integrar la CST en su práctica con mayor confianza, sabiendo que cuando trabajan con alrededor de 5 gramos de presión, como enfatizaba Upledger, están utilizando un enfoque manual suave que resuena con los ritmos del cuerpo para apoyar el equilibrio, la resiliencia y la sanación

Notas

1. Thomas R. Rasmussen and Karl C. Meulengracht, “Direct Measurement of the Rhythmic Motions of the Human Head Identifies a Third Rhythm,” Journal of Bodywork and Movement Therapies 26 (April 2021): 24–9, https://doi.org/10.1016/j.jbmt.2020.08.018.

2. William G. Sutherland, The Cranial Bowl (Free Press Company, 1939).

3. Dr. John E. Upledger coined the term «CranioSacral Therapy,» and this spelling and capitalization are unique to his work.

4. Rasmussen and Meulengracht, “Direct Measurement of the Rhythmic Motions of the Human Head Identifies a Third Rhythm.”

5. Rasmussen and Meulengracht, “Direct Measurement of the Rhythmic Motions of the Human Head Identifies a Third Rhythm.”

6. Nicette Sergueef et al., “The Palpated Cranial Rhythmic Impulse (CRI): Its Normative Rate and
Examiner Experience,” International Journal of Osteopathic Medicine 14, no. 1 (March 2011):    10-6,  https://doi.org/10.1016/j.ijosm.2010.11.006.

7. Sergueef et al., “The Palpated Cranial Rhythmic Impulse (CRI): Its Normative Rate and Examiner Experience.”

8. Rasmussen and Meulengracht, “Direct Measurement of the Rhythmic Motions of the Human Head Identifies a Third Rhythm;” K.E. Nelson, N. Sergueef, and T. Glonek, “Laser-Doppler Flowmetry and Cranial Rhythmic Impulse,” Journal of the American Osteopathic Association 101, no. 9 (2001): 457–66; Kenneth E. Nelson, Nicette Sergueef, and Thomas Glonek, “Recording the Rate of the Cranial Rhythmic Impulse,” Journal of the American Osteopathic Association 106, no. 6 (June 2006): 337–41,  https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16790539

9. Nelson, Sergueef, and Glonek, “Laser-Doppler Flowmetry and Cranial Rhythmic Impulse;” Nelson, Sergueef, and Glonek, “Recording the Rate of the Cranial Rhythmic Impulse.”

10. John E. Upledger and J. D. Vredevoogd, CranioSacral Therapy (Eastland Press, 1983).

11. Sergueef, Nelson, and Glonek, “The Palpated Cranial Rhythmic Impulse (CRI): Its Normative Rate and Examiner Experience.”

12. Nelson, Sergueef, and Glonek, “Laser-Doppler Flowmetry and Cranial Rhythmic Impulse;” Eduardo E. Benarroch, “The Central Autonomic Network: Functional Organization, Dysfunction, and Perspective,” Mayo Clinic Proceedings 68, no. 10 (October 1993): 988–1001, doi.org/10.1016/S0025-6196(12)62272-1;  Claude Julien, “The Enigma of Mayer Waves: Facts and Models,” Cardiovascular Research 70, no. 1 (April 2006): 12–21, doi.org/10.1016/j.cardiores.2005.11.008

13. Jack L. Feldman and Christopher A. Del Negro, “Looking for Inspiration: New Perspectives on Respiratory Rhythm,” Nature Reviews Neuroscience 7 (March 2006): 232–42, doi.org/10.1038/nrn1871; Benarroch, “The Central Autonomic Network: Functional Organization, Dysfunction, and Perspective.”

14. Sergueef, Nelson, and Glonek, “The Palpated Cranial Rhythmic Impulse (CRI): Its Normative Rate and Examiner Experience.”

15. Eve Marder and Dirk Bucher, “Central Pattern Generators and the Control of Rhythmic Movements,” Current Biology 11, no. 23 (November 2001): R986–96, doi.org/10.1016/
s0960-9822(01)00581-4

16. Marder and Bucher, “Central Pattern Generators and the Control of Rhythmic Movements;” Feldman and Del Negro, “Looking for Inspiration: New Perspectives on Respiratory Rhythm;”     O. Monfredi and M. R. Boyett, “Sick Sinus Syndrome and Atrial Fibrillation in Older Persons—Role of Sinoatrial Node, Atrial Fibrosis, and Aging,” Heart Rhythm 12, no. 4 (2015): 1089–97, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25668431.

17. O. Monfredi and M. R. Boyett, “Sick Sinus Syndrome and Atrial Fibrillation in Older Persons A View from the Sinoatrial Node Myocyte,” Journal of Molecular and Cellular Cardiology 83 (June 2015): 88–100,  https://doi.org/10.1016/j.yjmcc.2015.02.003; L. Glass, “Synchronization and Rhythmic Processes in Physiology,” Nature 410 (2001): 277–84, https://doi.org/10.1038/35065745.

18. Monfredi and Boyett, “Sick Sinus Syndrome and Atrial Fibrillation in Older Persons—Role of
Sinoatrial Node, Atrial Fibrosis, and Aging.”

19. Marder and Bucher, “Central Pattern Generators and the Control of Rhythmic Movements;”
György Buzsáki and Andreas Draguhn, “Neuronal Oscillations in Cortical Networks,” Science 304, no. 5679 (June 2004): 1926–9, https://doi.org/10.1126/science.1099745.

20. Buzsáki and Draguhn, “Neuronal Oscillations in Cortical Networks.”

Sobre los autores

Thomas Rasmussen tiene un doctorado (PhD) en Ciencias Médicas, un máster (MSc) en Química y grados (BSc) en Bioquímica y Biología. Se desempeña como Director de Investigación del Upledger Institute International, aportando más de 30 años de experiencia en investigación científica y medicina basada en la evidencia al campo de la terapia manual. Con base en Finlandia, enseña internacionalmente dentro del currículo de Upledger CranioSacral Therapy, integrando el Paradigma Upledger en la práctica clínica mientras lidera investigación, innovación curricular y educación avanzada en todo el mundo.

Dawn Langnes Shear se desempeña como Chief Development Officer y Co-Chief Executive Officer de los institutos Upledger y Barral. Miembro del equipo desde hace 33 años, con formación en ciencias de la salud y terapia de masaje, Shear lidera el desarrollo global, iniciativas científicas y alianzas en 70 países.

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